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EL SINDROME SACROILIACO

Artículo publicado en la Revista Espacio Humano, octubre 2015

EL SÍNDROME SACROILÍACO

 52d12244e0704 El ilustre poeta español de la generación del 98, Antonio Machado, decía en una célebre estrofa: “Caminante no hay camino… se hace camino al andar…” Estas palabras me hacen considerar la importancia de una de las articulaciones del cuerpo humano, sin la cual ese caminar, el juego articular que se precisa para que tenga lugar esta función sería poco probable. En la pelvis, dos huesos lo hacen posible: el sacro y el ilíaco, formando así la articulación sacroilíaca.

Antes de comentaros la importancia de esta zona de la pelvis, me gustaría haceros unas breves anotaciones de la anatomía de esta extremidad ósea. La pelvis está formada principalmente por 3 grandes huesos que sitúan en el centro de nuestro cuerpo, al sacro y los dos ilíacos. El primero formado por 5 vértebras fijas más el coxis, y se relaciona con la columna vertebral, a nivel lumbar, siendo su base de apoyo.

Los dos ilíacos, a modo de palas se articulan con el sacro a ambos lados, formándose así una especie de cuenco. La pelvis que se divide en dos zonas, la superior por debajo del ombligo y la pelvis mayor, que contiene parte de órganos del abdomen, como la última parte del intestino grueso, el colon sigmoide. La pelvis menor, contiene los órganos reproductores masculinos y femeninos.