LA RODILLA , “SANARSE CON OSTEOPATIA”.

 

Artículo  publicado en la Revista Universo Holístico, en Septiembre de 2011

LA RODILLA, “SANARSE CON OSTEOPATIA”

curso-salud-deportivaSegún la mitología clásica griega uno de los doce trabajos de Hércules, en su proceso de convertirse en un verdadero héroe, fue dar muerte a Hidra, la serpiente de múltiples cabezas, que habitaba en el lago de las tierras de Lerna. Hércules contaba entre sus virtudes con la posesión de una fuerza sobrehumana, un coraje y orgullo indestructible.

Pero por mucho que intentaba buscar a la serpiente no conseguía encontrarla ya que Hidra estaba sumergida a mucha profundidad, lejos de su majestuosidad física. Cansado, pide ayuda a los dioses, y éstos le dan un consejo: “Nos elevamos arrodillándonos, conquistamos entregándonos, ganamos renunciando”. Entonces Hércules hundió  sus rodillas en el lago y así le fué más fácil encontrarla. Su coraje y orgullo son puestos a prueba y finalmente vence.

Por otra parte en las oraciones de muchas religiones, ponerse de rodillas representa una forma de someterse o poner lo que uno es al servicio de un dios o algo más grande que su propia persona. Cuando nos arrodillamos tenemos una sensación diferente que al estar de pie o sentado, es una actitud mucho más humilde y abierta.

lesiones-rodilla1La rodilla es una de las articulaciones más vulnerables del cuerpo, ya que está muy solicitada debido a nuestra estructura bípeda (de dos pies). Antes de pasar a explicaros las distintas patologías o lesiones que pueden afectar a esta articulación desde la visión global de la Osteopatía, me gustaría explicaros de forma breve los elementos anatómicos y fisiológicos de este sencillo pero a la vez complejo elemento óseo.

La rodilla es una articulación intermedia del miembro inferior, encargada de unir el muslo a la pierna, que ofrece una dualidad fisiológica: por un lado, gracias a su gran movilidad hace posible la marcha, y por otro, su gran solidez y rigidez le permite sujetar el peso del resto del cuerpo. Está constituida por cuatro huesos, el fémur (el más largo del cuerpo humano) que constituye el esqueleto del muslo. Se articula por arriba con el hueso coxal (la cadera) y por abajo con la tibia que constituye el esqueleto de la pierna en su parte interna. El peroné formará la parte externa.  El cuarto hueso sería la rótula, un hueso redondeado que se superpone (en la parte anterior)  a estos tres últimos.

Existen otros tres elementos muy importantes en la rodilla, que son la cápsula articular, una especie de “globo” que recubre la totalidad de la articulación y cuyo componente principal es el líquido sinovial, es decir “el lubricante” que nutre la articulación , a veces puede verse sometido a derrames visibles y palpables. Los otros dos elementos importantes de la rodilla son los meniscos y ligamentos.

Los meniscos son dos láminas de cartígalo en forma de croissant que se sitúan entre medias del fémur y la tibia, uno en la parte interna y otro en la externa. Su función es la de amortiguar el roce de los elementos óseos que componen la rodilla, a fin de evitar su desgaste en su uso diario.

Los ligamentos son como cuerdas fijadas tanto a ambos lados de la rodilla (ligamentos externos, internos y rotulianos) como por dentro (ligamentos cruzados: anterior y posterior). Van a dar solidez  y estabilidad a la articulación a fin de protegerla contra traumatismos, golpes directos y movimientos bruscos e imprevistos.

Otros de sus componentes importantes son los músculos anteriores, posteriores y laterales tanto al muslo(cuadriceps, isquiotibiales…) como a la pierna (“gemelos”, sóleo…), cuya acción dota de movimiento a la articulación, es decir permite la flexión, extensión y rotación de la rodilla.

 

Entre las patologías de mayor importancia y más recurrentes que podemos encontrar y en las que la Osteopatía se resuelve eficaz son, en primer orden pinzamientos/bloqueos de los meniscos que impiden el extender o flexionar la pierna, en segundo lugar la artrosis, una lesión muy común, que se caracteriza por una degeneración de las superficies óseas de la articulación, provocando incapacidad funcional (andar se vuelve muy difícil, así como estar de pie, subir o bajar escaleras…). Por otro lado pueden existir también deformaciones en las rodillas, edemas etc. los factores que lo propician son la sobrecarga tanto deportiva como la debida a factores laborales, los traumatismos y la edad. Cabe señalar que el exceso de peso y la mala nutrición son factores destacados en los procesos artrósicos, así como en muchas algias de rodilla.

También nos ocuparemos de la Artritis (inflamación crónica), las causas de esta afección pueden ser varias, pero una de las más comunes es la acumulación de ácido úrico.

En cuanto a los ligamentos lo más normal es encontrar distensiones o esguinces, producidos por movimientos bruscos repentinos, sobretodo de carácter deportivo (esquí, fútbol, aeróbic…).

Entre la gente joven una de las lesiones más frecuentes es la de Osgood-Schlatter, una inflamación de la parte antero-superior de la tibia.

Dentro de las disfunciones musculares destacan las tendinitis, que cuando se hacen crónicas alteran el equilibrio músculo-tendinoso de la rodilla y  pueden dar lugar a la aparición por ejemplo de condropatías/condromalacias, es decir reblandecimientos del cartílago que se encuentra en la parte posterior de la rótula , así como una tensión permanente en el tendón rotuliano.

Desde el punto de vista  global de la Osteopatía, que tiene en cuenta el cuerpo humano como un todo indivisible, muchas lesiones van a tener su origen en un punto o zona corporal más alejada de la que crea el síntoma. El dolor no siempre será el punto de referencia.

 

Estudio de un caso práctico

Manuela, 45 años, empresaria independiente en el sector del diseño. Una mujer  muy elegante en la expresión de sus movimientos, de mirada suave pero firme, daba  la sensación de ser muy segura, tanto en el manejo de su vida, como de su cuerpo. Manuela había sido bailarina profesional en su juventud.

Ya le había tratado por otras dolencias relacionadas con su espalda hacia bastante tiempo. Su problema físico en esta ocasión era una rodilla parcialmente inflamada, que representaba un bloqueo, es decir que limitaba su extensión completa, lo cual hacia que anduviese con una cojera ostensible, según sus palabras “tenía la sensación de caerse si pisaba con la pierna derecha”.

Cuando llegó a mi consulta venia de guardar reposo durante una semana, acompañada de la toma de antiinflamatorios, relajantes musculares, baños de calor/frío y  tratamientos de parafina , recomendados por su especialista. Había obtenido una ligera mejoría pero no suficiente.

La información de las pruebas de imagen que la habían realizado indicaban que no presentaba nada relevante, excepto una “artrosis típica” de la edad, y por tanto la disfunción se resolvería con el tiempo.

El no poder extender la rodilla le creaba una gran impotencia, “le sacaba de quicio”, se sentía inútil, desvalorizada. Me comentó que su vida tanto profesional como personal

 

estaba estancada, inmóvil, como su rodilla. La toma de acciones que le permitieran salir de esa situación le resultaba difícil, se sentía víctima de sí misma. Su orgullo de mujer se encontraba por los suelos, me decía.

Antes de llevar a cabo el tratamiento más idóneo, tuve que hacer una exploración muy minuciosa de la articulación, a fin de descartar posibles complicaciones, que no son propias de un abordaje osteopático o de mi competencia. Pude observar que un viejo esguince mal curado provocaba una rotación de la tibia que a su vez comprometía la articulación de la rodilla y la cadera, dando lugar a un bloqueo del menisco interno. La fisiología de nuestro cuerpo es inteligente. Incluso a veces realiza acciones un tanto “incoherentes” a fin de mantener la integridad de estas tres articulaciones: tobillo, rodilla, cadera. El tejido blando que las rodea y las mantiene conectadas a través de cadenas musculares, se había vuelto tenso, rígido, en retracción, a fin de proteger la estabilidad funcional de la rodilla.

Teniendo en cuenta estas variables el tratamiento de Manuela no tuvo gran dificultad.  En diferentes sesiones tuve que combatir la inflamación, liberar la tensión muscular, movilizar las estructuras óseas implicadas en la lesión  y por último ajustar.

Como muchos de vosotros sabréis, la enfermedad (aunque sean disfunciones musculoesqueléticas) es el lenguaje que utiliza el cuerpo a fin de expresar algo que desconocemos o nos negamos a enfrentar, y el dolor es uno de sus matices.

La pierna representa la capacidad para avanzar, ir hacia delante, y el sentimiento de que nuestra vida marcha, evoluciona. La rodilla, la cadera y el tobillo son estructuras que requieren flexibilidad (sobretodo la primera de ellas), y para que ese avance sea posible es fundamental que posean un correcto movimiento de flexión y extensión.

Toda acción es un movimiento ligado a nuestro carácter, somos lo que hacemos. En posteriores sesiones Manuela tuvo la oportunidad  no sólo de  poder entender, sino lo más importante, de integrar a través de la experiencia, cómo estaba bloqueando esta necesidad de movimiento en su vida. Para poder avanzar en su crisis personal y profesional. Manuela tuvo que aprender a manejar su orgullo, a elevarse arrodillándose, conquistarse a sí misma entregándose, y a ganar, renunciando a aquella parte de su carácter que la impedía disfrutar de una vida más plena.

Nuevamente vemos como nuestro cuerpo-mente nos guía, a través de su lenguaje, a un camino que aunque no resulte grato es,  en la mayoría de los casos , el único posible a fin de ser nosotros mismos.  La Osteopatía, desde su visión holística ,se convierte en  una herramienta, un arte de sanación , que ayuda de manera muy eficiente a conseguir uno de los objetivos más preciados del ser humano: la salud global.

 

 

Eutiquiano Endje

Osteópata, Terapeuta Cráneo-sacral

Reeducación Postural


 

 

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